Los que somos moteros, moteros, moteros (sí, moteros) nos reconocemos a distancia. ¿Por qué? Destacamos por unas peculiaridades básicas que nos hacen únicos entre la raza humana. ¿Quieres saber cuáles son? Seguro que te das por aludido en muchas.

1. Peinados de última moda hora

Los peinados moteros son tal cual: se ponen el casco y listo. Total, se van a despeinar igual. ¿Para qué perder el tiempo pudiendo pasar 5 minutos más en la carretera? Si tienen la suerte de tener un pelo increíble, parece que siempre van peinados. Pero si como el resto de mortales llevan los pelanganos como buenamente pueden domesticarlos, el casco de la moto NO es la solución. Porque los moteros insisten en no peinarse y dejar que el poder de la gravedad y la presión hagan el trabajo por ellos. De ese modo, lucen una cabellera digna del gremio.

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2. El olor a gasolina y carretera en la ropa

Ellos no lo notarán, pero te aseguro que la gente que hay a su alrededor lo huelen a distancia. Es el olor motero, una mezcla de petróleos procesados denominados gasolina y carretera. Algo así como un olor muy fuerte que todos los moteros comparten. Esté con quién esté, da igual. Sabes que es amante de las motos por ese extraño perfume “Eau de Brrrum”.

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3. Esa extraña marca en su zapato izquierdo

Si quieres reconocer al instante a un motero fíjate en su pie izquierdo. Esa marca lo dice todo. El poder de conducir reside en su zapato, un roñoso y deforme zapato que destaca por encima de su vestimenta. Lo curioso es que todo el calzado del que disponen se caracteriza por su hundimiento central. ¿Será que los hacen así de fábrica?

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4. Llegan tarde a todos los sitios

Si has quedado con un motero y vives en una maravillosa casita en la montaña, lo tienes jodido. Porque buscará la carretera con más curvas, aquella que no aparece ni en el tracking de ningún mapa. Cuando tú le preguntes que por dónde ha venido, te responderá que, bueno, “se ha liado”. Se ha liado con el camino de cabras que no pisa ningún animal terrenal, lleno de piedra, tierra y barro. O quizás vaya tan rápido y concentrado en tomar las curvas que ha pasado de largo “sin querer” tu casa. Asúmelo.

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5. Llegan pronto a todos los sitios, cuando les interesa

Sin embargo, un motero también puede llegar extremadamente pronto a los sitios. Si has quedado en mitad de la ciudad donde sólo puede ir por autopista, o tiene una reunión importante o se pierde la carrera de Moto GP o el Dakar, te aseguro que le dan gas como nunca. De repente te sorprenden llegando media hora antes como si nada, mientras tu cara de estupefacto lo dice todo. A continuación le sueltas un: “Pero si siempre hay tráfico para llegar”. “¿Tráfico?, ¿TRÁFICO?… ¿Qué coño es eso? No lo había escuchado en la vida”, te responden. Hay todo un Universo motero entre coche y coche, amigo mío.

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6. El idioma Darth Vader

Nadie entiende el idioma de los moteros cuando llevan casco. Ni ellos mismos. Es así como una mezcla de Star Wars con Barrio Sésamo, con palabras monosílabas mayoritariamente y gritos por doquier. Para comunicarse eligen un código secreto que nadie conoce, basado en símbolos y lenguaje no verbal. Seguro que más de una vez habéis visto que los moteros se hacen una “V” con los dedos. Tengo la teoría de que planean la invasión global. Temblad.

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7. La pérdida de sensibilidad térmica

Puedes ponerle un saco de hielo en los c***** a un motero que ni se enterará. Tienen callos térmicos allá donde los toques de tanto ir en moto. Un motero es aquel que se reirá o te mirará con cara rara cuando le digas que “hace mucho frío” y vayas en tu coche con la calefacción a 30º y con el jersey de lana de Alpaca. Ese motero ha ido a 120km/h bajo cero con unos tejanos como única protección (sin olvidar los leotardos térmicos, una prenda fundamental en su fondo de armario). O habrá pasado el desierto del Sahara en pleno verano con su chaqueta negra de ¿Gore-tex?. Se merecen un respeto.

Claro ejemplo de cómo se queda un motero pegado al manillar en pleno invierno. #Prayformotorbikers
Claro ejemplo de cómo se queda un motero pegado al manillar en pleno invierno. #PrayForMotorbikers

8. Robocop is coming

Lo ves, a la distancia. Ese caminar tan galante, tan sensual, como si se hubiese metido un tarro de guindillas por el orificio más recóndito del Planeta. Y piensas, ¿por qué anda así? Qué inocente. Los moteros deben lidiar con protecciones que presionan sus articulaciones haciendo que los andares sean un tanto mecánicos. La poca movilidad que les proporcionan los trajes de moto es, sin duda, uno de los aspectos más característicos de un motero. Pero ellos son felices, aunque caminen como Rabocop Robocop.

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9. El casco, una extensión de su cuerpo

Vayan a donde vayan los moteros siempre llevan su casco. Si van a buscar el pan, casco. Si van a coger el transporte público (probabilidad de 0,000000000001% de que suceda), casco. Si van a dormir, casco. Si se van a duchar, casco. Y así toda la vida. Algunos lo utilizan como arma de destrucción masiva cuando se encuentran en mitad de aglomeraciones y deciden acabar con la raza humana. Otros simplemente lo utilizan como un bolso secreto, pudiendo llevar todo tipo de elementos no identificados en su interior (OVNIS, OVNIS everywhere).

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10. Se hacen de querer

No sabes qué tienen pero sin conocerles ya les quieres. ¿Será porque bajo ese aspecto malote se esconde un corazón blandito? ¿Será que bajo todo ese montón de barro de la ropa se esconde un aventurero innato? ¿Será que a pesar de gustarle la velocidad es un trocito de pan? Los moteros se hacen de querer. Y querer a un motero, seguramente, será lo mejor que te pase. O a una motera, claro está, (pero las de verdad, no las de las revistas X con tacones de aguja). Son personas que aman la libertad y eso, es adictivo.

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