Los moteros parece que nos basemos en el mismo patrón. Y es que en muchas ocasiones nuestras manías, que creemos que son tan personales, en realidad ¡no lo son! Es más, las compartimos con toda una comunidad de moteros. Seguro que te sientes identificado con estas 15 manías que nos hacen moteros.

1. Verte reflejado en los escaparates

De repente, te paras en un semáforo y te ves reflejado en un escaparate enorme. Tú y tu moto, los dos solos en ese instante, acompañados únicamente de las 30 personas que están mirando cómo te mueves (arriba, abajo, arriba, abajo) en frente de esa tienda de ropa interior. Suena preocupante. Lo es. Pero no pasa nada, porque te importa bien poco quién haya detrás de ese cristal. En lo único que piensas es en lo jodidamente bien que te sienta ese motarrón entre tus piernas y en que deberías estar en busca y captura por ser tan sexy.

Sexy escaparate

2. Hablar con la moto

Miras a un lado, al otro, detrás… No hay nadie. Entonces empiezas a hablar con tu moto como si fuese una persona que está atenta, escuchándote. Hay gente que habla con los perros o los gatos e incluso con los pájaros pero… los moteros somos tan especiales que hablamos con nuestra moto como si fuera nuestro cachorrito de 150kg. “¡Aish cossiiiita boniiiiitaaaa! ¡¿Quién es la más bonita de toda la casaaa?! ¿A que te como? Aishhh cómo te quiero”. Tú hablando solo y lo sabes.

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Así es como te ve la moto.

3. Ponerle nombre a la moto

Te compras la moto de tus sueños, la misma con la que llevas soñando día y noche. Pero lo único que te preocupe es qué nombre le vas a poner. Y piensas, y piensas… “Speed, suena como a droga ¿no?”. Sigues pensando. “Heroine, mejor no”. Hasta que das con el nombre ideal: Popper. La presentas a todo el mundo como Popper, todo orgulloso, hasta que te enteras de lo que significa en realidad. Desistes.

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Tu cara cuando te enteras de lo que significa “Popper”

4. Acariciar el embrague en las retenciones

Carretera comarcal en pleno mes de Agosto y ante ti un desfile de latas a 40km/h. Como quien no quiere la cosa te conviertes en un auténtico perturbado acariciando el embrague, deseando ver esa maravilla de señal que te permita adelantar (sin venganza alguna, qué va) y dejar atrás a todo el pelotón. ¡Libre, libre! Hasta la próxima curva, donde te encuentras a un montón de coches a 20km/h. Y así indefinidamente. Ganas de matar aumentando.

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Tú cuando ves un hueco para pasar.

5. Por ahí no entra

¿Cuántas veces habrás escuchado esta frase en tu vida? ¿Y cuántas veces ha entrado? ¡Pues eso! Eres capaz de meterla (la moto) en sitios físicamente imposibles y salir altamente orgulloso. Cuando ves ese hueco minúsculo que queda entre camión y camión, decides arriesgar tu integridad para poder meterla y ser el puto amo el mejor. Eso sí, seguro que en más de una ocasión no has estado 100% seguro que entraba y te has llevado algún que otro susto llamado retrovisor. Pero oye, la vida sigue.

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6. Colocar bien el paquete (delantero)

En el caso de los chicos es crucial. Las chicas lo tenemos más fácil porque gracias a quién sea, no tenemos que pasarnos la vida con nada colgando entre las piernas. Por suerte podemos ver cómo los chicos colocan su paquete una y otra vez cuando van en moto. Y lo sabes. Porque o va para un lado o te pillas un huevo o te aprietan demasiado los pantalones y temes por la vida de tu mejor amigo. Te lo imaginas ahí, mirándote con cara llorosa y diciéndote: “Jo tío, ¿por qué me haces esto? ¡Con la de buenos momentos que hemos pasado! Como aquel día que casi la dejas ciega por tirarle sem…” (CENSORED) Bueno, quizás no te lo imagines así, pero yo sí. Y punto.

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Tu pene cuando sabe que va a ir en moto. ¡Socorro!

7. Ser siempre el primero

Eso del espermatozoide ganador ha hecho mucho daño entre los moteros. Existe esa tendencia de salir el primero, siempre. Cuando estas parado en el semáforo, esquivas retrovisores y coches hasta llegar a este puesto que te pertenece. Y, por supuesto, en cuanto se pone en verde le das gas a fondo y sales casi levantando rueda.

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8. Saludar a los moteros (excepto a las scooters)

Es algo curiosa esta manía pero parece que pasa de generación en generación. Vas por una carretera de curvas y pasa un motero. Le saludas con esa preciosa “V”, orgulloso de estar montando en lo mejor que ha inventado el ser humano después del palo del selfie o los anticonceptivos. Pero, tras girar esa curva pasa una scooter T-Max que no saludas bajo ningún concepto. Es un rotundo N-O. ¡¿Pero qué han hecho las scooters al mundo?! Cuánto daño hacen las mantas para la moto. Eso queda grabado en la retina.

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Lo que piensas cuando adelantas a una scooter. #YLoSabes

9. Conseguir desgastar la rueda por todos los ángulos

Existe el motero fetichista de ruedas que tiene un especial interés en mirar las ruedas de tu moto. Es aquel que te dice: “Tío, tienes que cambiar la rueda ya”. El mismo que te suelta el mayor reto de tu vida “¡Pero la tienes que lijar de todos los lados! Que la tienes muy gastada del centro”. Ya está. Te vas a hacer curvas hasta que no puedas más, hasta marearte y perder el conocimiento. Pero la rueda sigue… igual. Así que desistes y la cambias por una nueva, tras 50.000km. Que ya tocaba.

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Tú gastando ruedas.

10. Hacerse selfies con la moto

El postureo ha llegado al hogar de todo motero. De los creadores del “palito selfie” llega “cuando te haces fotos con tu moto y el casco”. Sí amigo, lo sabes. Preparas la moto, te pones el casco y ¡PatataGAAAS!. La cuelgas en todas las redes sociales posibles: Facebook, Twitter, Instagram, Tuenti, el álbum de Messenger (¿o ya no te acuerdas de eso?). Y de repente sale el listillo que te comenta: “Oye, sales más favorecido que nunca”. #MotherFucker.

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Cuando ves lo bien que has quedado sin casco.

11. Ponerte cachondo cuando hablan de tu moto

No hace falta que disimules, a todos nos pasa. Cuando llegas a alguna concentración de motos o dejas tu moto aparcadita y de repente ves a alguien mirándola o alabando lo bonita que es. En el fondo dejas la moto cerca de esa terraza donde vas a tomarte el café, solo para ver cómo se para la gente. Aunque nieve y estés a -20ºC, tú seguirás en la terraza con el candelabro colgando y mirando lo bonita que es tu moto. Y sentirás más placer que cuando te hacen sexo oral.

¡Sorpresa!

12. Ensuciar la moto para poder limpiarla

Da igual que haya barro o un charco, pasarás por donde la moto se pueda ensuciar más. “¿Y ese interés tan especial?”, pensarán el resto de terrenales. Pues muy sencillo: el placer de limpiar a tu pequeña es… OMG. Orgásmico. Puedes pasarte horas limpiándola, mimándola, acariciándola (a la moto). Y es que nadie comprende que limpiar una moto cuando está llenísima de barro es indescriptible. Como cuando te duchas sin haberte duchado en días y te rascas para eliminar el olor pegado a tus axilas. Lo mismo.

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13. That Ass!

(Traducción: ¡Ese culo! #MagicEnglish) Que levante la mano aquel que no ha dejado la moto aparcada y se ha girado a mirarla. Yes, baby. Los moteros somos así de pervertidos por naturaleza. Te giras para ver tu propia moto y lo bonita que es. Y recuerdas lo mucho que la quieres y la adoras. Pero básicamente, te giras para ver el culito respingón que tiene. ¡Aish si fuera de carne y hueso!

#SabrosuraPaLaMontura
#SabrosuraPaLaMontura

14. “¿Por qué vas en moto?” -MUERE-

Ese instinto asesino que te sale cuando la misma persona te pregunta por vigésimo sexta vez por qué vas en moto. “PORQUE ME SALE DEL *****” (sustituir los asteriscos por el genital que tengas). Pero, amablemente, le metes la escoba por el culo y le preguntas, “¿Por qué tienes una escoba en el ojete?”. La respuesta, al fin y al cabo, es la misma en ambos casos: porque gusta.
Hago un llamamiento serio a todas las personas que nos preguntan por qué vamos en moto. Es como decir por qué respiramos. Lo hacemos para poder vivir.

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15. Ser adictos a la libertad

La manía más interiorizada, aquella que compartimos todos los moteros, es que somos adictos a la libertad. El viento rozando todo tu cuerpo, sentir el motor de tu pequeñaja entre tus piernas y poder formar parte del paisaje. Ser la curva y la recta de esa carretera y llegar a olvidarte de todos los problemas con tan solo dar gas. Porque esa es nuestra manía más íntima, única y especial. Es el por qué de ser motero.

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¡Ay qué bonito!

Nosotros compartiremos todas estas manías moteras dando la vuelta al mundo en moto. Tenemos muchas frikadas más esperándote en nuestro Facebook… ¡un Like sería fucking good!

Y vosotros, ¿cuál es la manía que más os define?, ¿nos olvidamos algo? ¡Déjanos un comentario!

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