Como viajeros moteros que somos, nosotros no somos de los que acudimos a una agencia de viajes a comprar un lujoso paquete de vacaciones, así que como suele ocurrirnos en estos casos, unos días antes todavía no sabíamos donde íbamos a disfrutar de nuestras vacaciones de 2014.

Era Junio y como ya viene siendo tradición, queríamos salir de casa para celebrar San Juan. Abrimos un mapa de Europa, localizamos Barcelona, y trazamos un círculo de 1.000km alrededor, cualquier lugar dentro de ese círculo iba a ser nuestro destino de vacaciones. No iban a ser unas vacaciones lujosas, más bien una escapada low cost, así que centramos nuestra vista en en el norte. Francia iba a ser nuestro destino en moto para estas mini-vacaciones/escapada. Localizamos un camping entre Narbona y Carcassonne, reservamos y empezamos a planificar la ruta.

Nos os aburriré con los detalles sobre la ruta trazada, ya lo podréis ver en el video, pero teníamos intención de cruzar la frontera por la costa Brava, y luego ir hacia el interior de Francia, dirección Carcasonne, para regresar cruzando el Pirineo francés hasta Puigcerdá tras haber visitado la región del Languedoc.

Una de las pocas cosas que teníamos claro de esta escapada, es que queríamos visitar Cadaqués, uno de los pueblos más bonitos de España (esto lo dicen los expertos, no nosotros, aunque estamos de acuerdo), donde disfrutamos de una deliciosa paella con vistas al mar.

Cadaqués

Visitamos los pueblos más pequeños que logramos encontrar, descubrimos un campo de refugiados de la Guerra Civil y cuando la lluvia hizo acto de presencia, tuvimos que cambiar nuestro planning original. Habíamos planeado acampar en Lezignan-Corbieres la primera noche, y la segunda en pleno Pirineo francés, en Les-Massis-d’Azil, pero como no teníamos intención de dormir en remojo, decidimos buscar un hotel baratito en las cercanías de Carcassonne.

Wake-up

Noemí tienda montadaTienda montadaLa primera noche de acampada, tuvimos que dedicar largo rato a averiguar cómo montar la tienda, ya que era nuestra primera experiencia. Fue de maravilla, salvo por detallitos como montar la tienda bajo un pino que nos dejó la tienda cubierta de resina, o la lluvia que hizo acto de presencia al amanecer.

Al día siguiente, recogimos como pudimos bajo la lluvia todos los bártulos, los cargamos en la moto y nos dirigimos a un McDonalds para utilizar su wifi y encontrar un hotel con un buen precio.

Con los hoteles baratos de Francia pasa un poco como con la lotería: tienen grandes cadenas de hoteles como los F1, en los que debes cruzar los dedos para encontrar el que no está cubierto de mugre. La suerte en este aspecto estaba de nuestra parte, siguiendo la analogía lotera se podría decir que nos tocó el gordo. Estábamos a 10 minutos en moto del centro de Carcasonne y la verdad es que pudimos dormir de lujo.

Tras descargar la moto y extender los sacos de dormir para que se secaran, nos encaminamos hacia el centro histórico de la ciudad Medieval. A pesar de la gran aglomeración turística que se sufre sin excepción en la ciudad, visitarla es siempre una delicia. Dedicamos el día a pasear por sus calles, visitar sus iglesias y descansar en sus callejones. La verdad es que la ciudad se puede recorrer en apenas 4 horas, así que tras comer, no sabíamos a que dedicar la tarde. Intentamos llegar a una playa artificial que decían las guías se encontraba en las inmediaciones. La lluvia del amanecer habían dejado paso a un calor sofocante, así que un chapuzón en una playa artificial en mitad del bosque no tenía mala pinta. Al llegar a la playa, la decepción fue tal, que decidimos dar media vuelta y tomar rumbo hacia Toulousse.

Al acercarnos a la ciudad, la lluvia hizo de nuevo acto de presencia mientras intentábamos encontrar una gasolinera. La gasolina en el país galo es algo delicado. Francia está plagada de gasolineras, en las cuales, tan solo en el 40% de ellas se puede pagar con Visa o Mastercard, el resto, sin excepción, tan solo admite pagos en Carte Bancaire (CB). Casualmente, en toda la ruta que habíamos planeado hasta Toulouse, solo pudimos encontrar una gasolinera que aceptara algo que no fuera CB, íbamos en reserva hacía 22km, y no teníamos esperanza de que el depósito de Meridian tuviera sopa para muchos más kilómetros. Así que paramos, repostamos, nos enfundamos los trajes de lluvia y encaramos lo últimos kilómetros hasta Toulouse. Noemí no había visitado nunca la ciudad, yo sí, y debo decir que me gusta bastante, en especial una crepería del centro, la mejor de Francia según muchos. La crepería en cuestión se llama Le Sherpa, y está situada en el 46 Rue du Taur, la cual os recomendamos encarecidamente.

Meridian Cargada

Tras la cena decidimos hacer los más de 100km que nos separaban del hotel por la autopista, de noche y bajo la lluvia, preferíamos llegar lo antes posible para descansar, ya que nuestra tercera jornada de viaje iba a ser extenuante.

El tercer día amaneció nublado, con una calma expectante, sabíamos que la lluvia haría acto de presencia pronto. Tras recoger los bártulos, nos pusimos los trajes de lluvia y enfilamos hacia el Pirineos. No teníamos demasiado claro que ruta íbamos a tomar hasta casa pero queríamos cruzar la frontera por pleno Pirineo, así que le dijimos al GPS que nos llevara a casa sin autopistas, sin peajes y a través de Puigcerdà. Como habréis visto en el video, el trayecto fue impresionante, aunque cuando la lluvia apareció al entrar en España, dejamos de grabar, y empezamos a congelarnos.

Era verano, de modo que solo llevábamos ropa de verano, y con la lluvia, en plena collada de Tossas, Noemí empezó a tener síntomas de hipotermia. Nos paramos en el hotel balneario donde muy amablemente nos dieron unos tés calentitos. Tras recuperar la temperatura y desvalijar la maleta en busca de capas adicionales de ropa, reemprendimos la marcha.

Siete horas después de la salida, llegábamos a casa, arrugados como pasas y con ganas de una ducha bien caliente.

Y vosotros, ¿Cual es la escapada que recordáis con más cariño?

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