Nos despertamos un 22 de Agosto con la intención de recorrer más de 3.500km, a través de Francia, Mónaco e Italia. Como todo viaje hacia lo desconocido, los nervios nos jugaron una mala pasada la noche anterior. Más por la incertidumbre de como iban a ir nuestros quehaceres, que por aquello con lo que podíamos toparnos en los lugares que íbamos a visitar, ya que habíamos visitado con anterioridad Francia e Italia en coche.

Nuestro planning era muy estricto, a las 8 debíamos emprender camino hacía Calonga (Girona) donde nos esperaba mi hermano, con quien compartiríamos nuestra primera comida del viaje, pero siendo las 11:30 todavía seguíamos sin cargar las maletas en la moto, intentando repasar mentalmente que lo lleváramos todo. Finalmente acertamos y no olvidamos nada imprescindible para el viaje.

Pasada las 12 del mediodía, salíamos hacia la Costa Brava. Nuestro objetivo en cuanto a los desplazamientos, era intentar evitar por todos los medios las autopistas o autovías, aunque ya os adelanto, no lo conseguimos del todo.

Como viene siendo costumbre en nuestros viajes hacia Francia, en las cercanías de nuestro primer destino, la lluvia hizo acto de presencia, lo que nos obligó a realizar una parada técnica para protegernos a apenas 10km del Calonga. La parada tuvo que alargarse debido a la intensidad que alcanzó la lluvia momentos después de detenernos en el Area de servicio. Reemprendimos la marcha y finalmente llegamos, aunque más empapados de lo que hubiéramos deseado, especialmente teniendo en cuenta que todavía nos quedaban 4 horas de viaje hasta nuestro primer alojamiento, en Beziers.

Tras la copiosa comida, sinceramente, lo que menos apetecía era ponerse en carretera, pero así son las cosas amigos… Por suerte, la lluvia había amainado llegando a parar en algunos tramos del viaje. Y casi llegados a Francia, tras muchos tramos de retenciones, decidimos buscar la alternativa de la Autopista, puesto que había apretado de nuevo la lluvia.

Nada más entrar en la autopista, nos otorgaron con una maravillosa tarjeta, en la parte española, y de ahi en adelante, retención. Tardamos 20 minutos en realizar un tramo de 3km, entre la entrada a la Autopista y el peaje de salida, los tres carriles se habían convertido en 5 lineas de coches, imposibles de adelantar con las maletas hasta los topes. Tal fue el enfado, que al llegar al peaje decidimos saltarnoslo un poquito, desde aquí hago constar a las autoridades que fue todo iniciativa de Noemí, y que servidor no tuvo nada que ver en dicha decisión…

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Como són las cosas, entramos en la autopista para evitar las retenciones y la lluvia, y acabamos sufriéndolas por igual. Perdida la noción del tiempo, y ya bien entrada la noche, llegamos a Beziers, sin ganas de nada más que darnos una ducha caliente y descansar. En nuestro planning debíamos dedicar esa noche para hacer algunas cosas para nuestro documental, pero finalmente decidimos improvisar, y dejarlas para la vuelta a casa.

Al llegar a tan intempestivas horas, la recepción del apartahotel estaba ya cerrada. Recorrimos varias veces toda la extensión de la planta baja del edificio. Cuando empezábamos a perder los nervios, en especiaal Noemí, se nos ocurrió llamar a la puerta de la recepción, mas bien fue un aporreo fruto de los nervios. La suerte estaba de nuestra parte, las chicas de la recepción nos estaban esperando. Tras aguantar una reprimenda mitad en francés mitad en español, finalmente nos dieron las llaves de la habitación. Por los pelos que no tenemos que dormir en el hall del hotel.

Nos duchamos, nos secamos como dios manda, abrimos las maletas y… MALDICIÓN! Una de las maletas, la del calzado, esta empapada por dentro. Al parecer el hermetismo lo guardaron al completo para la otra maleta, que había salido indemne. Así que finalmente con ropa seca, y lo pies nuevamente húmedos, decidimos salir a explorar Beziers, y saciar nuestra hambre. Esto de viajar con lluvia abre el apetito; en especial pasadas 6 horas. Eran apenas las 10 de la noche, y los restaurantes y pizzerias colindantes al hotel no inspiraban la suficiente confianza como para comer en ellos sin contraer Salmonelosis o algo peor, de modo que decidimos caminar hacia el centro. Quince minutos después empezamos a preocuparnos. O Beziers era una ciudad fantasma, o no se estilaba esto de cenar a las 10, puesto que de todos los lugares que nos recomendaba el GPS, no fuimos capaces de encontrar ni uno de ellos abierto. Finalmente, encontramos una cafetería la mar de cuca, entramos, nos sentamos y empezamos a estudiar su carta. Era cocina de fusión, india y francesa, parecía interesante. Con todo decidido llamamos la atención de la camarera, una chica con cara de perro, se acercó y con un francés cerrado cerrado nos dijo algo así como que la cocina estaba cerrada, y que no podían darnos de cenar. Ni tan siquiera nuestras suplicas la hicieron cambiar de opinion.

Nos dimos por vencidos, regresamos al hotel. En el hall habiamos visto una maquina de vending con sandwichs, allí nos dirigimos, con la esperanza que funcionara y no se hubieran agotado las existencias. Al fin cenamos algo. Grabamos desde la cama el videoblog, y a dormir.

No os perdáis el Videoblog que grabamos esa noche, a pesar no tener fuerzas ni para levantar las pestañas, conseguimos aguantar la camara…

Aviso a navegantes: No os perdeis gran cosa en Beziers.

NOTA: Aquí va la advertencia del día: Nada mas salir de la autopista, fuimos a repostar, y al pisar la pintura húmeda, a pesar de circular en linea recta, casi nos vamos al suelo, así que si tenéis intención de visitar el país galo en moto, ojo con donde pisáis.

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