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Tengo tetas. ¡Sorpresa! ¿Verdad que no esperabas esta respuesta? Pues sí, tengo tetas. Y vagina. Y culo. Y ojos. Y boca. Y muchas partes del cuerpo que compartimos si eres mujer o que nos llegan a diferenciar si eres hombre. Menuda novedad y qué master de anatomía exprés acabo de realizar. Vayamos un paso más allá. ¿Por qué un hombre puede desnudarse y una mujer no? Si un hombre está contento con su cuerpo de gimnasio y se hace una foto sin ropa, no hay problema. Ahora, como seas una mujer, la historia cambia. Tengo el mismo derecho de enseñar mis pezones que un hombre o lo que a mí me dé la gana, que para eso es mi cuerpo.

Rondaba el 2012. Fotografía por Alberto Frost.
Rondaba el 2012. Fotografía por Alberto Frost.

Mucha gente se ha sorprendido por mis fotos en pelotas. Supongo que en este mundillo, una tía en pelotas encima de una moto está muy visto. Es cierto, el machismo conduce a que las mujeres “moteras” lleven mini faldas y tacones de aguja. Nos metemos en páginas porno y vemos centenares de escenas que empiezan así. Por lo tanto, no somos muy novedosos en ese sentido. Salvo por un aspecto: me llevo desnudando desde el día en que nací y llevo haciéndome fotos desnuda desde que tengo uso de razón. Mi primera foto en pelotas se remonta cuando tenía 8 años y estaba en la bañera. Salgo enseñando todo el culo y recuerdo unas palabras que me acompañarán a lo largo de mi vida: “Tápate”. A la misma edad, recuerdo estar en la bañera y mirarme el clítoris mientras le decía a mi madre: “¿Qué es esto?”. Otras palabras que se unían a mi lista: “No te toques”. Cuando tenía 12 años iba por los vestuarios con una felicidad tremenda, totalmente desnuda, y sonriendo al ver el pudor de las chicas que se tapaban para ponerse las bragas. A la misma edad me metía en el baño con mis compañeras y nos medíamos las tetas con las manos. Si cabían en la mano, eras normal. Si las tenías más grandes, eras una puta. Ahora que lo pienso, joder, qué retorcidas somos ¿no?

Sesión de fotos con Luis Martínez Photo (2014)
Sesión de fotos con Luis Martínez Photo (2014)

Mi cuerpo se empezó a desarrollar como tal a los 12 años. Me crecieron las tetas, el culo, tuve mis primeras curvas y mis primeros pelitos púbicos (¡bien!…). Era la más alta de la clase, pero ese subidón quedó en nada y mi 1.64m se mantuvo hasta el día de hoy, que tengo 23 años. Mis tetas siguen igual. Mi culo más grande. Y mis curvas más pronunciadas. Los pelos púbicos, en fin, qué os voy a contar.

Siempre he sido una persona que me ha encantado desnudarme. No para presumir de cuerpo ni para atraer al macho alfa. Puaj, en absoluto. Digamos que soy más animal que humana, algo que considero muy positivo. Yo he nacido desnuda y lo máximo que verás a nivel físico de mí es mi desnudez. Es lo que soy en un plano terrenal.

TextoDestacadoDesnudez

Porque me parece absurdo y estúpido reservarla para “mi novio/marido/pareja” pudiendo compartirla con todos. Porque para esa persona que está a mi lado, le debo mucho más que una desnudez. Le debo algo espiritual. Algo que no se pueda fotografiar, que sea intangible, inoloro, incoloro, insípido.

Para mí, el cuerpo es mi forma de expresar todo lo que llevo dentro. Hacerlo con ropa me parecería hipócrita. Nuestras bisabuelas y abuelas lucharon para que la mujer tenga voz y voto, para que podamos conducir, hacer lo que queramos y ser libres. Actualmente, las mujeres seguimos luchando para que nuestro cuerpo no sea parte de una industria que nos dice cómo vestir y cómo ser, que nos juzga si estamos gordas o delgadas, si tenemos vello o no vamos depiladas. Y cada vez más, la mujer utiliza el cuerpo para comunicar y reivindicar. Un claro ejemplo, es FEMEN, sí, las chicas que salen con las tetas al aire y se las pasan por la cara a Putin. ¿Y qué quiero expresar con mi desnudez? Pues, eso exactamente, lo que soy. Una mujer motera que viaja siempre con su desnudez a cuestas y que vaya a donde vaya, habrán personas como tú y como yo, que ocultan (o no) su cuerpo.

No nos creamos superiores. No somos nadie. Los animales van desnudos siempre. El ser humano no está preparado para ello, pero simplemente por una cuestión térmica. Nosotros no tenemos una gruesa capa de pelo para pasar el invierno sin ropa. Por eso nos vestimos. Pero darle importancia a la ropa o situarla en un plano ético y moralista, me parece estúpido. Yo no entro en el juego. Y seguiré desnudándome. Y seguirán denunciando las fotos. Y me seguirán llamando “puta” por enseñar mi desnudez, igual que lo hacían mis compañeras de colegio cuando no les cabían mis tetas en sus manos.

Mi piel es mi frontera. Bienvenido a ella. Esto es lo que soy.

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