¿Cuántas veces has soñado con vivir viajando? Enviar a la mierda a tu jefe, romper la hipoteca delante de tu banco y empezar a vivir como tú quieras. Suena bien, ¿verdad? Mucha gente piensa que eso es prácticamente imposible. Y no te voy a engañar, difícil es – y mucho – pero no imposible. Por eso hemos decidido realizar una serie de artículos sobre cómo conseguir patrocinio económico o material y sobre, en definitiva, cómo viajar y vivir de ello.

Nuestro caso (para llorar)

La mayoría de personas, cuando les decimos que vamos a dar la vuelta al mundo en moto, nos miran como si fuésemos millonarios. E, indirectamente, sueltan la frase de: “Esta gente debe estar forrada”. Meeeeec. Error. No quiero dar mucha pena, pero nuestra situación actual roza ese límite entre la risa y el llanto. Alberto era técnico en Apple y cobraba bien. Hacía sus 8 horas diarias, cobraba pagas extras y se podía permitir ciertos caprichos. El verano del 2014 decidió dejar su trabajo. El dinero era importante pero, desgraciadamente, la gente no se da cuenta de que ese dinero tiene un precio: el tiempo. Dedicas 8 horas diarias a un trabajo que no te hace feliz y sólo te da dinero a cambio, para que vivas en esta rutina consumista de “deseo-necesito”. Y te tienen pillado. Por lo tanto, Alberto dejó su trabajo para embarcarse en la aventura de cumplir su sueño. Qué bonito queda, ¿verdad? En muchos viajeros, he leído dichas palabras. Quizás como técnica de marketing. Quizás porque realmente pasó. “Lo dejé todo y me fui a viajar por el mundo”. Aunque la mayoría siempre se van con un colchón financiero elevado. Venden su empresa, piden la excedencia o tienen unos papás muy involucrados por la causa. ¡Ojo! No le quito mérito a ninguna persona por tener dinero. Ojalá yo lo tuviese, ya que no estaría aquí contando mi vida.

El verano del 2014 viajamos por la Costa Azul francesa y el norte de Italia a gastos pagados. Trabajamos haciendo un piloto para un programa de televisión sobre viajes en moto. La productora que se interesó, se hizo cargo de los gastos de producción. Cuando volvimos, nos vimos forzados a buscar un piso de alquiler (ya que antes vivíamos en casa del padre de Alberto, que estaba vacía). La situación era la siguiente: Alberto en el paro y yo, empezando mis prácticas obligatorias como periodista (remuneradas con 300€/mes, y da gracias). El alquiler nos vino enorme y estuvimos hasta marzo del 2015 pagando una cuota que no podíamos asumir. No sé cómo lo hicimos, pero sobrevivimos. Alberto capitalizó el paro para hacerse autónomo y fue lo peor que hicimos en nuestra vida. Vendimos el coche para afrontar los gastos que se derivaban de todo, estuvimos 3 meses siendo autónomos y luego decidimos darnos de baja. Pagar 200€ al mes de cuota de autónomo sin tener ingresos es algo realmente lamentable de este país. En marzo, empecé a trabajar en la empresa donde hacía las prácticas y cobré 800€ por jornada completa. ¿Lo bueno? Que trabajaba desde casa. ¿Lo malo? Que el sueldo era una vergüenza. La productora que tanto se interesó en su día, nos dejó tirados y tuvimos que empezar de cero. Nos mudamos a Coma-Ruga (cerca de Tarragona) donde la familia de Alberto tiene un apartamento de verano vacío. Quitarnos el alquiler de en medio fue un gran alivio. Empecé a asumir los gastos de la casa, la comida, la moto y los viajes que realizábamos para cumplir nuestro sueño. Viajes a Murcia, Madrid, Valencia, Asturias, País Vasco, Alicante,… para ponernos delante de empresas que no tenían ni idea de quiénes somos y a las cuales tenías que venderles el proyecto.

Actualmente la situación está un poco peor (¡bien!). A mí, me han echado del trabajo y los ingresos que entraban se han reducido considerablemente. Sólo podemos asumir el gasto en comida (y depende de qué comida, porque carnes rojas y pescado es demasiado caro). Y como digo yo, ¡han empezado los Juegos del Hambre! Pero por otro lado, tenemos nuestro sueño a punto de hacerse realidad. ¡Estamos deseando empezar a trabajar!

2911562

Reitero que no quiero dar pena. Esta es la situación actual, sin exagerar. Por lo tanto, ¿cómo podemos dar la vuelta al mundo sin un puto euro? Ahora sí, entramos en materia.

Cómo conseguir financiar tu proyecto

Para ser emprendedor en este país te tienes que prostituir, literal. Es casi imposible asumir los gastos que se derivan de los viajes, las facturas, los impuestos y demás si no estás trabajando. Pero, ¿qué pasa si quieres crear tu puesto de trabajo? ¿Qué pasa si quieres cumplir tu sueño? En nuestro caso, tuvimos la suerte de que trabajaba desde casa. Eso me permitía mucha flexibilidad en horarios y una dedicación al proyecto. Alberto no trabajaba, así que su dedicación era completa a desarrollar nuestro sueño. Si no tienes unos padres que puedan asumir el gasto de emprender, si no tienes un colchón económico que te permita dejar tu trabajo o si eres un muerto de hambre como nosotros, ¡sigue leyendo!

El mercado motoviajero

Lo más importante de todo esto es tu idea. En el mundo motoviajero, te encontrarás con muchísimas personas que están desarrollando – o quieren desarrollar – su viaje. Personas que viven del marketing de un viaje que hicieron hace años atrás, personas que te venden la moto, personas que realmente son muy buenas y no se lo creen, personas que no son tan buenas y se lo creen demasiado, y así un largo etcétera. Pero sobre todo, lo que más se da, son personas que copian a personas. Gente que quiere ser como Charly Sinewan o Miquel Silvestre y copian exactamente su proyecto, su forma de hablar, su personalidad. Y eso, es poco vendible. Charly o Miquel sólo hay uno, para bien o para mal. Nadie mejor que ellos pueden hacer de ellos mismos. Por eso, necesitas un proyecto que sea diferente a todo, que rompa con lo establecido. El Búfalo, por ejemplo, asume la parte de los motoviajes extremos. Charly Sinewan asume la parte de motoviajes audiovisuales. Miquel Silvestre asume la parte de rememorar los pasos de antiguos conquistadores españoles. Fabián C. Barrio asume la parte de la poesía y la solidaridad en moto. MrHicks46 asume la parte del youtuber motoviajero. Martín Solana asume la parte del amante del Dakar con el Klout más grande. Roberto Naveiras asume la parte del podcast motoviajero. Alicia Sornosa asume la parte de “todas” las mujeres motoviajeras (que podríamos ser más y que, por suerte, seremos más). Gustavo Cuervo asume la parte del motoviajero más experimentado de todos. Y así, muchos más. Lo más importante es conocer TU MERCADO. Hazte estas preguntas:

TextoDestacadoProyecto2

Tu idea

Una idea es algo intangible, fácilmente plagiable y que no se puede registrar. Pero tu proyecto depende de ello. Una vez que has analizado tu mercado verás que cada motoviajero (o viajero) tiene su nicho. Entonces, ¿qué puedes hacer tú? Si todavía no sabes qué puedes aportar para que sea diferente a todo lo que se está haciendo, te doy un consejo: busca aquello en lo que seas especialista. Las motos pueden ser una temática interesante pero debes encontrar ese “algo más”. ¿Te encanta la cocina? ¡Desarrolla un proyecto sobre los platos gastronómicos en el mundo y sus recetas! ¿Te gusta la moda? ¿qué tal si tu proyecto habla sobre la vestimenta de las mujeres y hombres en el mundo? ¿Amas la espiritualidad? ¡Embárcate en un proyecto por la India y el Nepal buscando el significado del alma! Y así, en todas las temáticas. Busca eso que te encanta, tu hobby, y mézclalo con tu pasión por los viajes en moto (o en bici, o andando, o…).

Una vez que tengas tu idea desarrollada debes buscar cómo venderla con tan solo una frase. Por ejemplo, “quiero crear un canal de cocina internacional donde los lugareños enseñen a cocinar platos típicos mientras viajo en moto por el mundo”. Las buenas ideas no necesitan más de 60 segundos para venderse. Es lo que se conoce como “elevator pitch“, la capacidad de vender tu idea en lo que dura un viaje en ascensor. Imagina que un posible inversor o el director de tu marca fetiche se sube al ascensor y estás tú. ¿Cómo le venderías la idea? ¡Solo tienes un viaje en ascensor!

Repasemos:

TextoDestacadoProyecto

Esa idea será por la que tengas que luchar con todas tus fuerzas. Pasarás por momentos muy difíciles, donde la única idea que tengas en tu mente sea la de tirar la toalla. Pero, debes visualizar siempre el éxito y sobre todo, tu sueño. Esta fase la veremos más adelante, ahora simplemente necesitas lo más básico: algo por lo que luchar. ¿Lo tienes? ¡Adelante!

En el próximo artículo…

Descubriremos cómo vender tu idea a diferentes empresas, así como consejos para escribir un email, realizar un briefing, la presentación… ¡Todo! 🙂

 

0