A 36 días, 7 horas y 23 minutos de la vuelta al mundo.

Tic, tac. Tic. Tac. Y así constantemente. Nunca pensé que me estresaría tanto organizando un viaje como este. Pero la cuestión es el tiempo. Tengo la sensación de que nos estamos quedando sin él, me faltan horas al día y realmente ¡no paramos! Todo es nuevo: visados, documentación, vacunas, la compra de mi moto, la organización, las embajadas, los consulados… Jamás había hecho nada parecido y estoy aprendiendo de golpe. Sin vaselina.

Siempre pienso en la preparación de un viaje como este. Soy una persona muy controladora y como dice Alberto, “luego no controlas nada”. Y tiene razón. En el instituto era la típica que me estresaba pensando en la entrega de un trabajo o en los exámenes – y sí, luego era la típica que sacaba buenas notas a pesar de todo.

¿Cómo saber si estas preparado para una vuelta al mundo en moto? Creo que siempre (o nunca) lo estás. He llegado a esta conclusión. Después de que todo el mundo me tratara de loca por embarcarme en un viaje así con tan solo 5 meses de carnet, creo que ni teniendo 20 años de experiencia estaría preparada. Haces cursos de mecánica, de primeros auxilios, te documentas y organizas milimetricamente tu ruta y luego, ¿qué? Tan controlado que no dejas al viaje ser eso, un viaje. La aventura de tu vida llena de imprevistos y obstáculos que has sabido resolver de una forma increíble gracias a tu ingenio. El mismo que estaba abnegado en esta sociedad tan previsible, tan controlada. Tan aburrida.

Después está el grupo de personas que nos miran con cara de pena, como si nos fuésemos a morir. Creo que ya hablé de ello en otra ocasión, pero me gustaría hacer hincapié. Jamás me habían mirado así, de verdad. La situación todavía se vuelve más dramática cuando hablamos de los primeros países que vamos a cruzar: Turquía, Irán y Pakistán. Realmente te das cuenta del daño que están haciendo los medios de comunicación, la mierda diaria que nos comemos por televisión. No sé qué me encontraré en estos países, pero estoy segura de algo: habrán personas. Como tú y como yo. Personas de todo tipo, con diferentes mentalidades, más abiertas y más cerradas. Pero personas al fin y al cabo. El peligro está a la vuelta de la esquina o como dice mi madre, “donde está el cuerpo está el peligro”. Puedes ir cada día a trabajar, hacer la misma rutina y de repente, un coche se cruza en tu camino y adiós. Por lo tanto, aquellos que me miráis con esa maldita cara os digo, si tengo que morir que me pille viviendo. Porque nunca había sido tan feliz teniendo tan poco. Tiempo. Eso, es verdad, estábamos hablando del tiempo. Sigamos.

Cada día hay noticias nuevas y el proyecto Sex Riders está adquiriendo un alcance internacional. Ya empiezan a hacerse eco los medios nacionales y tenemos un montón de entrevistas en radios y prensa. Ya ves, para mí es un orgasmo periodístico. Pero para el tiempo no. El tiempo acecha, está ahí detrás de nosotros. ¿Detrás? No. Con nosotros. Miro el calendario y pasan los días rapidísimo. Apenas duermo porque mi mente está funcionando al máximo, pensando en todo aquello que me falta. Ni las pajas terapéuticas (aquellas masturbaciones fast-food antes de ir a dormir que ayudan a conciliar el sueño) funcionan. Y seguro que piensas: “Menos mal que yo no vivo con ella, no hay quien la soporte”. Tienes toda la razón, no me soporto ni yo. Así que estoy aprendiendo y obligándome a hacer algo. Algo que muchas veces se nos olvida por completo: a disfrutar.

Disfruta, joder.

De cada momento, de cada instante. Suena a tópico, lo es. Pero no lo es. Es real. Cada vez que pienso en todo lo que tengo que hacer me obligo a disfrutar de cada minuto, de cada persona, de cada sonrisa. Porque al fin y al cabo, se hace este tipo de cosas para disfrutar, para vivir. Y tengo que vivir el presente. Aquí y ahora. Contigo.

Pon a prueba la paja terapéutica y me cuentas. Aunque, pensándolo bien, la mayoría sois más mayores que yo así que debéis conocer de sobra qué es eso, ¿verdad? 🙂

P.D: El sábado voy a ver mi posible moto para la vuelta al mundo. Al menos, de la primera etapa. No os diré ni el modelo, pero me gustaría que una vez la tenga, la bautizáramos entre todos. ¿Os parece? ¿Le buscamos nombre a la pequeñaja?

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Hace casi 2 años de esta foto, concretamente nos la hicimos el 13 de julio del 2014. Teníamos una ilusión inmensa y unas fuerzas infranqueables. No sabíamos lo mucho que tendríamos que luchar por todo esto. Pero ¿sabes? si todo va bien, el 13 de julio del 2016 estaremos en Irán y habrá merecido la pena. Todo.

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